Pareciera que Septiembre es un mes que siempre nos sorprende con cosas fuertes e insólitas. Desde 1973 el 11 de septiembre nos persigue hasta la muerte. Nos encontrábamos estudiando en un mismo plantel educacional donde nos había reunido el beneficio por el cual habíamos luchado tanto por conquistar; porque teníamos un compromiso con nosotros mismas y con la sociedad; acercarnos al saber podría darnos mejores herramientas para conseguir un mundo mejor; para reconciliarnos con nuestro propio ser; nosotros, que habíamos quedado al borde del camino, con sueños a medio construir, teníamos por fin el derecho de recomenzar.
En muchas ocasiones he dicho que esta mal llamada “reparación” llegó tarde. En efecto ya muchos y muchas no tienen la fuerza ni salud para estudiar; otros ya no están aquí para recoger los frutos de su lucha; otras como tú Angélica lamentablemente e injustamente se han quedado de nuevo en el camino, con los sueños destrozados, y no sólo tus sueños y anhelos sino también los de tus padres, de tus hermanos y por sobretodo los de tu hija Constanza; tu gran alegría y orgullo.
Estuvimos estudiando casi hasta los últimos momentos de tu vida; el trabajo que compartíamos con otras dos compañeras no estuvo exento de fuertes polémicas y discusiones, algo normal en personas que teníamos el compromiso de un trabajo bien hecho y con responsabilidad; no estamos estudiando para pasar desapercibidas; nuestro compromiso ético y político va mucho más allá que el de conseguir un esquivo título universitario.
Angélica, amiga, compañera, fuiste gran luchadora; consecuente con lo que fuiste y quisiste a pesar de las dificultades y obstáculos múltiples que la vida puso en tu camino; queremos ante tu tumba hacer la promesa de hacer todo lo que sea necesario para que el beneficio que te permitía estudiar quede en manos de tu hija. No vamos a escatimar esfuerzos para lograrlo; te lo debemos y tenemos la firme esperanza de que lo vamos a lograr; esto no será más que un acto de justicia.
Angélica, descansa en paz, tus compañeros y compañeras no te vamos a olvidar.
Frente de ExPP U. Arcis
En muchas ocasiones he dicho que esta mal llamada “reparación” llegó tarde. En efecto ya muchos y muchas no tienen la fuerza ni salud para estudiar; otros ya no están aquí para recoger los frutos de su lucha; otras como tú Angélica lamentablemente e injustamente se han quedado de nuevo en el camino, con los sueños destrozados, y no sólo tus sueños y anhelos sino también los de tus padres, de tus hermanos y por sobretodo los de tu hija Constanza; tu gran alegría y orgullo.
Estuvimos estudiando casi hasta los últimos momentos de tu vida; el trabajo que compartíamos con otras dos compañeras no estuvo exento de fuertes polémicas y discusiones, algo normal en personas que teníamos el compromiso de un trabajo bien hecho y con responsabilidad; no estamos estudiando para pasar desapercibidas; nuestro compromiso ético y político va mucho más allá que el de conseguir un esquivo título universitario.
Angélica, amiga, compañera, fuiste gran luchadora; consecuente con lo que fuiste y quisiste a pesar de las dificultades y obstáculos múltiples que la vida puso en tu camino; queremos ante tu tumba hacer la promesa de hacer todo lo que sea necesario para que el beneficio que te permitía estudiar quede en manos de tu hija. No vamos a escatimar esfuerzos para lograrlo; te lo debemos y tenemos la firme esperanza de que lo vamos a lograr; esto no será más que un acto de justicia.
Angélica, descansa en paz, tus compañeros y compañeras no te vamos a olvidar.
Frente de ExPP U. Arcis
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